Dejar atrás
Lo mucho que cuesta, lo mucho que soñaba, lo mucho que dibujoescribí
Hola querida, querido:
¿Cómo estás? ¿Qué tal va todo del otro lado de la pantalla?
Oficialmente inauguro este espacio con un primer proceso. Te vengo a contar sobre uno de los procesos que más he trabajado en terapia, y en mi día a día y en mi noche a noche.
Ha sido uno de los que más tiempo me ha tomado atravesar y entender. Pero también, uno de los que más información me han dado sobre mí misma y sobre cómo me relaciono con las cosas.
El proceso que me ha costado sueños, escritura y sesiones frente a frente con la analista, ha sido dejar atrás a un grupo de amistades.
Quisiera ampliar mi voz, mi experiencia y el recorrido de este proceso. Doloroso, evidentemente.
Al final, dejar atrás tiene implicaciones muy pero muy complejas. Se mueven muchas fibras, se tocan otras cosas que no se querían tocar. Va y viene, a distintos ritmos y con distintas latencias.
El duelo, es el duelo. Se vive y se revive en los sueños, en los recordatorios de Facebook, en las cosas que una guarda, en las experiencias compartidas y en las canciones que vuelves a escuchar.
Las redes sociales, ciertamente, le añaden otra capa de complejidad al asunto.
Algunas de estas amistades decidieron cerrar la puerta.
En algunas otras, yo decidí cerrarla.
Igual de doloroso es cerrar la puerta, a que nos cierren la puerta. No hay más.
La fortuna de todo esto, es que estoy notando cómo poco a poco me estoy moviendo hacia lo que parece ser, en definitiva, dejarlas atrás. Ser libre y dejar en libertad a estas personas.
Voy notando como mi inconsciente, está más en paz con la idea de dejar de soñar con ellas. Mis últimos sueños trataban sobre intercambiar abrazos con estas amistades. Me da la sensación de que me alcancé a despedir de ellas, aunque fuera en este espacio de oscuridad y subyacente a la realidad.
Voy encontrándome más en paz con la idea de que, probablemente estas personas me seguirán percibiendo como una persona poco empática, impaciente y abrupta al terminar con ellas.
Estoy bien con eso.
Estoy bien con eso.
Sin duda, perdí. Perdimos.
Pero eso es parte de la vida ¿Qué no?
Estas pérdidas también constituyeron un nuevo espacio y mucha libertad.
Nuevas personas, nuevas dinámicas. Pero sobre todo, volver a confiar.
Confiar en mí y confiar en las personas. Otra vez. Verme como realmente soy. Ver a las personas como realmente son. De ahí surgió este “dibujoescrito”
¿Qué cosas me ayudaron a atravesar este proceso? Dibujo-escribir y armar esta pequeña publicación llena de amor, llamada “Conjunto de dibujoescritos sobre las cosas”, la puedes adquirir aquí.
También, esta canción de “This is the Kit”... específicamente estos versos:
“The power in the naming
The story is the telling
Potential in the waiting
Movement is deciding
Forward is the doing
Keep going”
Obviamente, sentarme cada semana con la psicóloga, darme de topes contra la pared. Armarme-desarmarme.
Existe la creencia de que después de los treinta’s se vuelve más difícil hacer amistades nuevas.
Vengo a romper esta creencia.
Vengo a romper esta creencia con todo lo que soy.
Me volví a armar, de los pedacitos en que quedé.
¡Mira! También podemos florecer
C A D A U N A por nuestra cuenta.
He escuchado en conversaciones con otras personas que esto ha sido algo que ha sucedido últimamente entre sus círculos de amistades
¿Te ha pasado? ¿Crees que fue la pandemia? ¿Es la vida siendo la vida?
Si te sientes en confianza de compartirme, recuerda que puedes contestar este correo. <3
Gracias por leerme.



